
Más de una vez, he oído decir que los jóvenes somos la promesa hacia un futuro mejor. En nosotros, recae aquella responsabilidad de cambiar nuestra sociedad para bien y así ir trazando el sendero que guiará a las futuras generaciones. En nuestro país, el problema del pandillaje juvenil no es nada nuevo. Muchos jóvenes crecen en ambientes poco familiares, con un nivel de educación deficiente o inexistente, esto sumado a la dificultad de conseguir un empleo estable, obliga a muchos jóvenes a “refugiarse”...